Cada mes un nuevo artículo sobre temas relacionados con la sanidad porcina.
Protocolos de extracción sanguínea en el cerdo(05/11/2008)
José Miguel Carmona Berenguer. Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. España
Una explotación porcina está concebida para producir carne a precios
asequibles al consumidor. La Porcinotecnia es una actividad muy sensible a múltiples
factores relacionados con la granja (piensos, petróleo, luz, material de
construcción, etc). Además, al tratarse de seres vivos, existe la
enfermedad individual o colectiva que es otro factor que también afecta
al rendimiento de la explotación.
Las enfermedades principales del cerdo las clasificamos en enfermedades de declaración
obligatoria: PPA, PPC, EVP y FA donde el diagnóstico de dichas enfermedades
conlleva el sacrificio del 100 % de los animales, y otras enfermedades víricas
(Parvovirus, PRRS, infuenza porcina, PCV2,…) que, sin ser de declaración
obligatoria generan igualmente, mermas productivas. En el caso de la enfermedad
de Aujeszky, al existir programas de lucha, control y erradicación en nuestro
país, es obligatorio notificar la situación sanitaria de la explotación.
¿Cómo conseguimos conocer la salud de nuestros animales? Las enfermedades
víricas porcinas generan anticuerpos en el animal y la forma de averiguar
la presencia de esos “Ac” es analizando la sangre. Los métodos
que aquí presentamos se refieren al animal vivo.
El sistema más rápido y eficaz para conocer la presencia de “Ac”
de enfermedad es el chequeo serológico. Nos ayuda a controlar las enfermedades
de declaración obligatoria y, por tanto, evitar su difusión; y por
otro lado, nos sirve para conocer los perfiles inmunológicos de los animales
para averiguar la existencia de enfermedades que condicionen la salud de los animales
y, por ende, su productividad.
Existen dos métodos preferentes de extracción sanguínea en
el animal vivo: la punción de la yugular externa y la punción del
seno venoso oftálmico. Además, podemos citar el sangrado de la vena
cava craneal, venas auriculares, arteria y vena caudal media, vena safena, y en
casos normalmente experimentales, la vena porta o la punción cardiaca directa.
El uso de estas técnicas de extracción sanguínea debe hacerla
el veterinario, siempre y cuando domine la técnica de extracción.
Es un método rápido y seguro. Y además, disminuimos el tiempo
de pánico exacerbado que experimenta el cerdo cuando vamos a sacarle sangre.
La extracción sanguínea de la yugular externa y del seno venoso
oftálmico garantiza una muestra sanguínea de calidad, libre de
restos de tierra, pelos, heces y en cantidad suficiente para disponer de suero
para hacer las correspondientes pruebas diagnósticas. El material de
extracción sanguínea viene indicado en la foto 1.
Foto
1. Material de extracción sanguínea en el cerdo. Tubo de vacío
de 5 c.c. de capacidad, aguja de 40 mm x 1,2 mm de grosor y porta-agujas.
En los cerdos de raza precoz el animal se inmoviliza a lazo y se aborda la vena
yugular externa (foto 2). El proceso de fijación consiste en introducir
el lazo por la jeta procurando llegar por detrás de los colmillos superiores
(diente canino) a fin de garantizar que el animal no se escape y que nos pueda
golpear o arrollar, aunque lo normal es enlazarlos por detrás de la jeta.
Siempre hay que estar pendiente de los movimientos de la cabeza del animal ya
que la situación de pánico que expresa se acentúa cuando
nos acercamos de manera rápida.
Foto
2. Corte transversal del cuello a nivel de la 4ª vértebra cervical.
1. Músculo romboides del cuello; 2. Músculo
romboides de la cabeza; 3. Porción cervical del
músculo trapecio; 4. Músculo esplenio;
5 y 6. Músculo semiespinal de la cabeza; 7.
Arteria y vena cervicales profundas; 8. Músculo
serrato ventral del cuello; 9. Músculo multífido
del cuello; 10. Músculos longísimo de la
cabeza y longísimo del atlas; 11. Músculo
longísimo del cuello; 12. Médula espinal;
13. Arteria y vena vertebrales; 14. IV
vértebra cervical; 15. Músculo omotransverso;
16. Músculo supraespinoso; 17.
Músculo intertransverso dorsal del cuello; 18. Músculo
escaleno medio; 19. Músculo intertransverso ventral
del cuello; 20. Músculo largo del cuello; 21.
Músculo subclavio; 22. Músculo braquiocefálico;
23. Esófago y nervio laríngeo recurrente;
24. Arteria carótida común y tronco vagosimpático;
25. Vena yugular interna; 26. Músculo
esternocefálico; 27. Vena yugular externa y músculo
esternotiroideo; 28. Músculo esternohioideo; 29.
Parte superficial del músculo cutáneo del cuello; 30.
Parte profunda del músculo cutáneo del cuello y 31.
Tráquea.
Nos situamos lateralmente al animal, buscamos la zona ventral del cuello e introducimos
la aguja en el surco yugular del cuello en dirección caudo-medio-dorsal
por delante de la articulación del encuentro. Usaremos agujas de 25 mm
de longitud para animales pequeños (hasta 50 kgs) y agujas de 38 –
40 mm para animales mayores. Dependiendo de la pericia del técnico podría
usarse indistintamente cualquier longitud de agujas en las diferentes edades.
El grosor comercial de la aguja es de 1,2 mm. Una mala aplicación de
la técnica provoca la sección de los vasos que pudiera afectar
con la consiguiente hemorragia que en función de la intensidad matará
o no al animal (vena yugular externa, vena yugular interna, arteria carótida
común), de los nervios que por esta zona transitan (tronco vago-simpático
o nervio laríngeo recurrente) provocando daños en los órganos
que inervan. Igualmente, como la zona ventral del cuello suele estar manchada
de suciedad, la mala asepsia puede provocar abscesos en las zonas por donde
pasa la aguja (subcutáneos, musculares...).
En los cerdos de raza ibérica, por su carácter más bronco,
se inmovilizan mediante cepo aunque también se usa el lazo cuando los
animales aún no son excesivamente pesados. En estos casos también
se aborda la vena yugular externa. Pero cuando adquieren peso de sacrificio,
los cerdos ibéricos están enormemente engrasados. Esta abundante
grasa, que se acumula especialmente en la papada del animal, a menudo desespera
al mejor técnico puesto que abordar la vena yugular externa en el cuello
del cerdo ibérico de 12 – 14 arrobas puede llegar a ser heroico.
Además, es por el cuello por donde se fija al animal en el cepo, dificultando
doblemente la extracción. Afortunadamente, el cerdo posee un seno venoso
que se aloja en el suelo de la órbita, que permite superar estas dificultades
y garantizar una extraordinaria muestra sanguínea que nos permite obtener
un suero de calidad. Si el cepo se encuentra en buen estado de conservación
(hay que trabajar seguro), tan solo hay que introducir al animal en la jaula,
fijar el cuello mediante dos barras que se aprietan a voluntad situadas en el
extremo del cepo, e introducir la aguja de 38 – 40 mm por el ángulo
medial del ojo, por detrás o a través de la membrana nictitante,
y dirigiéndola ventro-medio-caudal. El seno venoso oftálmico del
cerdo está a 2 – 4 cm de profundidad (foto 3). La misma lágrima
asegura que el campo de abordaje esté extremadamente limpio con lo que
la posibilidad de contaminación que existe cuando la aguja penetra por
la piel, como es en el caso del cuello, aquí no existe.
Foto
3. Corte transversal de la cabeza del cerdo a la altura de la apófisis
cigomática del hueso frontal. Vista del seno venoso en el suelo de
la órbita izquierda tras levantar la glándula lacrimal profunda
y el globo ocular. GB. Globo ocular; No. Nervio óptico. Glp. Glándula
lacrimal profunda; Mov. Inserción del músculo oblicuo ventral;
Sv. Seno venoso oftálmico.
El seno venoso oftálmico está constituido principalmente por la
vena oftálmica externa dorsal y la vena oftálmica externa ventral.
Además, drenan a este seno la vena lacrimal, la vena supraorbital y la
vena conjuntival.
A diferencia de la extracción sanguínea del cuello, y si dirigimos
la aguja correctamente (tangente al globo ocular), no existe posibilidad alguna
de dañar estructuras vasculo-nerviosas que causen lesión alguna
al animal.
Conclusiones
Las dos técnicas extractivas son fáciles, rápidas y seguras
si están bien fijados los animales. En el cerdo de raza precoz el abordaje
de la vena yugular externa es fácil, rápida y si se dirige correctamente
la aguja, es normalmente segura. En el cerdo ibérico, la técnica
recomendada es indiscutiblemente el abordaje del seno venoso oftálmico.
Para quien trabaje con el cerdo ibérico, ¡pienso que estará
de acuerdo conmigo!, esta técnica de extracción sanguínea
ha supuesto una verdadera revolución puesto que al trabajar con el cepo,
no se expone a ser atropellado, derribado o herido por el animal. Además,
es una técnica rápida y la sangre obtenida es de una calidad serológica
impensable hace tan solo 4 años.